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23 Semptiembre 2026

10 AÑOS DE RAHAMIM: PORQUE LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIA

Por la Hna. Carmen Ugarte García, Coordinadora asociada de Talitha Kum International


El 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de mujeres, niñas y niños. En América Latina y el Caribe, este día tiene un significado especial. La región funciona como origen, tránsito y destino de la trata de personas con fines de explotacion sexual. 

La ONUDD estima que el 41 % de las víctimas de explotación sexual detectadas  en Centroamérica y el Caribe son mujeres, y que el 59 % restante son menores de 18 años, lo que la convierte en el mayor centro de trata de menores del mundo.

En América Latina, la trata de personas se agrava por los permanentes flujos migratorios, la captacion a traves de redes sociales, y la manifestación extrema de la violencia de género que se asienta en la desigualdad y el machismo histórico. Poderosas redes del crimen organizado están profundamente arraigadas en el continente y hacen del secuestro una práctica habitual con fines de explotación. El año pasado, cada 90 minutos desaparecía una persona en México. (Red Lupa). 

Al hablar de estos problemas, es común centrarse en los traficantes y las víctimas, pero se habla muy poco del elemento que sostiene esta industria: la demanda sexual masculina, factor que los traficantes se empeñan en satisfacer. Desde mi experiencia de 43 años acompañando a mujeres en situación de prostitución, puedo afirmar que, si la explotación sexual existe, es porque hay un mercado que la financia. Con cada mujer, niña o niño explotado hay una transacción económica y con cada transacción, hay alguien que decide pagar y ese alguien generalmente es un hombre.

El consumo de servicios sexuales nunca ha sido un acto privado; la prostitución es la fuerza motriz de un sistema que mercantiliza la vida humana. Los consumidores representan una enorme masa que se pretende ignorar. Las Orientaciones Pastorales enfatizan «Si hay tantas chicas víctimas de la trata que terminan en las calles de nuestras ciudades es porque muchos hombres aquí - jóvenes, de mediana edad, ancianos - piden estos servicios y están dispuestos a pagar por su placer.»

Dar paso a una sociedad más justa y más humana hoy, requiere un cambio de paradigma, implica desmantelar los complejos sistemas que hacen posible que la Trata de Personas siga creciendo. Es preciso desvincular lo sexual del poder económico y cuestionar la cultura que naturaliza los servicios sexuales, asumiendo que el cuerpo de otra persona puede convertirse en una mercancía utilizable y descartable. Reflexionemos, para una mujer, ¿puede existir libertad o consentimiento real cuando están de por medio la coacción, la necesidad económica o la falta de oportunidades? El consumidor debería pensar en las circunstancias que llevaron a esa mujer a ese espacio, y empezar a reconocer en ella una persona con plena dignidad. Reconocer la dignidad es un deber ético.

Talitha Kum nos invita a construir un mundo donde todas las personas sean tratadas con dignidad y a adoptar estrategias eficaces para poner fin a la demanda de explotación sexual. Todos y cada uno de nosotros tenemos el poder de transformar nuestra comunidad. Necesitamos pasar de ser espectadores a convertirnos en agentes de cambio, alzando nuestras voces y exigiendo protección, especialmente para aquellas personas atrapadas en situaciones de explotación.

Impulsadas por la convicción de que la dignidad no es negociable, la Red Rahamim se fundó en México, en este mismo día, hace diez años. En hebreo, la palabra «Rahamim» evoca la entrañable compasión y el cuidado de la vida. A lo largo de estos años, la red ha crecido en su compromiso y se ha dedicado a la misión profética de defender y cuidar a las personas en situación de riesgo y a las afectadas por la trata y la explotación, así como de defender la dignidad de todo ser humano.

Celebrar diez años de presencia de la Red Rahamim es hacer memoria agradecida del camino recorrido ante la explotación, es agradecer la extensión a diferentes lugares, donde cada núcleo sale al encuentro de realidades concretas y urgentes, como es el clamor de mujeres que sufren la explotación sexual, migrantes que cruzan nuestros caminos buscando mejores condiciones  vida, jóvenes que caen en la trampa de falsas promesas, niños arrebatados o madres angustiadas en busca de sus hijos e hijas.

Celebrar diez años de presencia de la Red Rahamim es vislumbrar un futuro de esperanza, que estos diez años sean el motor para que más  personas se sumen a Talitha Kum, haciendo que la red llegue a cada rincón de México. Que la sabiduría y el Espíritu de Dios permanezcan siempre en la red para seguir defendiendo la vida con misericordia cuidando, sanando, empoderando y restaurando la dignidad de tantas hermanas y hermanos.

Créditos de la foto: Red Rahamim México, Ciudad de México, agosto de 2026.