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La historia de Jenny

Me llamo Jenny y esta es mi historia.

Un día, mientras visitaba la casa de una tía en Zimbabue, oí hablar de un hombre que contrataba mujeres para trabajar en Kuwait, un país árabe del Golfo Pérsico. La paga iba a ser de 700 dólares al mes, así que decidí irme con otras quince jóvenes.

Cuando llegamos, después de muchos días de viaje, unas personas nos quitaron la documentación y nos explicaron que sólo nos darían 230 dólares por trabajar como criadas.

Recuerdo muy bien esta época en la que nos trataban como bestias; comíamos la mayor parte del tiempo de pie. Después de un tiempo de duro trabajo, mis torturadores me dijeron que sólo recibiría mi salario después de dos años. Les rogué, pero no me escucharon.

Pronto caí enferma y me llevaron al hospital. Por suerte, había otras mujeres zimbabuenses allí y planeamos escapar. Llegamos a la embajada de nuestro país, nos ayudaron con nuestros documentos y regresamos a Zimbabue.

No fue fácil volver a casa sin trabajo y sin dinero, y con todo el sufrimiento de la explotación sobre nuestros hombros. Sin embargo, no estábamos solos. Para mí fue un gran regalo contar con personas que me ayudaron a seguir adelante. Unos meses después de mi llegada, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) se puso en contacto conmigo y me dio la oportunidad de formarme y poner en marcha un proyecto de pastelería. También conocí a las hermanas de Talitha Kum. Las hermanas me ayudaron a encontrar más fondos para comprar una cocina de gas para mi tienda, y me acompañaron dándome lo más importante: recibí acompañamiento psicológico y espiritual mientras recuperaba la confianza en mí misma. Hoy intento ayudar a otras mujeres dándoles consejos y solidaridad.

“La trata de personas con fines de trabajo forzoso no puede analizarse como una única forma de trata, ya que abarca una variedad de métodos de explotación, perfiles de víctimas y sectores económicos. Esta forma de tráfico se caracteriza por su infiltración en la economía legal y su posible interacción con la vida cotidiana. [...] La trata con fines de trabajo forzoso representa alrededor del 38% del total de casos de trata detectados en el mundo en 2018. En algunas regiones del mundo, en particular el África subsahariana, Asia meridional, Europa oriental y Asia central, se detectan más casos de trata con fines de trabajo forzoso que de otros tipos de trata”.   (UNDOC “Trafficking for forced labour; the economy of coercion”, 2018)